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Este señor se ha dedicado a hacer estudios hasta con críos de un día, buscando diferencias de comportamiento entre géneros.

Resulta que sí los hay desde muy pronto: Si ponemos cerca de la cuna a una persona y un cacharro raruno, las niñas miran más la persona y los niños se interesan más por el cacharro.

http://www.theguardian.com/commentisfree/2010/may/03/biology-sexist-gender-stereotypes

El hombre dice que eso correlaciona con los niveles de testosterona en el feto.

Luego da un paso más allá y dice que (voy a decirlo fatal, pero así ha quedado guardado en mi cabeza) el autismo vendría a ser la consecuencia de un cerebro muy, muy de tío. Que los autistas son el caso extremo de interés enorme por cómo funcionan las cosas y pasar mucho de los temas sociales. Resulta que según él, el grado de autismo también correlaciona con los niveles de testosterona.

De momento no he tenido narices de leer este artículo, lo dejo aquí por si alguien sí, como mucho creo que escucharé la entrevista a la que se llega a través del código QR: http://docs.autismresearchcentre.com/papers/2015_Lai_Journal_Child_Adolescent_Psychiatry_Sex_Gender_Differences.pdf

Aunque he puesto su libro en la whishlist, porque sí me parece interesante: http://www.amazon.co.uk/gp/product/046500556X?ref_=cm_wl_huc_item

Desde mi punto de vista, intuitivamente me parece que puede tener mucha razón con el hecho de que las diferencias de comportamiento entre géneros no tengan un origen puramente cultural. Me gusta la idea de que alguien lo estudie de una forma seria para que podamos aprender más de nosotros mismos.

También me gusta la idea de ver el sexo más como “una cuestión de grados” que algo binario. Siempre me ha parecido que a nivel de comportamiento yo soy bastante tío aunque tenga tetas. No sé. Eso explicaría cosas.

La parte del autismo ya me parece más peregrina, no lo sé. A lo mejor sí q me leo el artículo..

(Facebook, 2016-01-09)