Also available in English

El casero de Joyce Vincent andaba puteadillo porque hacía como 6 meses que la tipa no pagaba el alquiler. Consiguió una orden judicial para darle la patada y una vez más, al llamar nadie abrió.

Después de tirar la puerta abajo se encontraron un esqueleto en frente de una tele encendida, regalos por abrir y montones de cartas detrás de la puerta. Sabemos que el esqueleto era Joyce porque usaron los dientes para identificarla. Treinta y ocho años creo que tenía, o por ahí.

Lo cual me ha llevado inevitablemente a montones de preguntas:

  • ¿Los vecinos no la olieron?. Pues sí, la olieron, pero resulta que también olían los montones de basura de un contenedor de al lado así que no les pareció raro. No me quiero imaginar cómo huele ese edificio normalmente.

  • ¿A nadie le llamó la atención escuchar siempre la tele sin que nunca nadie respondiese?. Pues parece que lo mismo que con el olor de basura, lo normal.

  • ¿De qué murió? Algunos dicen que si asma, otros que nosequé del estómago. El caso es que no la mató nadie. Solo se murió y nadie la echó lo bastante de menos como para ir a buscarla.

Resulta que nació en una familia difícil. De chiquitina le pasaron todas las perrerías imaginables. Tuvo los ovarios de acero de sacarse estudios pero había ido cambiando de trabajo, adaptándose a lo que podía. La casa y los suministros los pagaba con una ayuda a las víctimas de violencia intrafamiliar en Londres, cuando la ayuda caducó dejó de tener dinero en el banco y así fue como alguien llegó a buscarla.

Maldita sea, de verdad.

Y también de verdad ¿para quién eran los regalos?

Porque si la respuesta es la obvia, esto aún es más triste de lo que parecía. Pelos de punta.

Qué suerte tenemos.

EDITO: Añado palabra difícil de traducir. KODOKUSHI (o muerte solitaria) se refiere a un fenómeno japonés de personas que mueren solas y permanecen sin descubrir durante un largo período de tiempo.

Related: Kodokushi

(Facebook, 2022-02-25)