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George Miller sale de rodar Mad Max: Fury Road y lo siguiente que hace es una película de dos personas hablando en albornoz en una habitación de hotel.
Oficialmente ahora esta es mi peli de besitos favorita, gana hasta a heated rivalry.
Me gusta porque la prota es viejuna y aunque el djinn también es muy viejo no lo aparenta. Me gusta porque el djinn ama a unas cuantas mujeres y no se juzga. Me gusta porque las mujeres también aman a más de un hombre y no se las trata de putones. Me gusta también que da importancia a la libertad. Me gusta porque quiere un montón a una porque es inteligente.
Cuando la gente vuela con alas de acero (o algo así decía al principio… no me acuerdo, pero era bonito)
Atención spoilers abajo:
También me gusta que la prota está tirando a cucú.
Three Thousand Years of Longing (2022), aquí “Tres mil años esperándote”.
La premisa es una broma sobre sí misma: Alithea (Tilda Swinton) es narratóloga, se dedica profesionalmente a estudiar cómo funcionan las historias. Compra una botella de cristal en Estambul, la frota, sale un djinn con la cara de Idris Elba y le ofrece tres deseos. Y ella, que se sabe el patrón de todos los cuentos, sabe que en todos los cuentos los tres deseos acaban fatal. Así que dice que no.
Ese es el nudo entero: el djinn tiene que contarle tres mil años de historias para convencerla. La reina de Saba, Solimán el Magnífico, un harén, todo para llegar a dos señores hablando en un hotel.
Detalle bonito: la botella es cristal turco çeşm-i bülbül, “ojo de ruiseñor”, que es de donde sale el título del relato original de A. S. Byatt, The Djinn in the Nightingale’s Eye.
Costó 60 millones y recaudó 20. Uno de los batacazos de 2022. La crítica quedó tibia (71% en Rotten Tomatoes) y el consenso viene a ser que lo visual se come a la historia.
Una película sobre por qué necesitamos contarnos historias que no encontró a quién contársela. Hay algo ahí.
https://en.wikipedia.org/wiki/Three_Thousand_Years_of_Longing