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Todos los que estaban allí vieron que la orden era un disparate. Ninguno la discutió. Murieron unos doscientos cincuenta.
Balaclava, 25 de octubre de 1854, guerra de Crimea. Lord Raglan mira el campo desde lo alto de una colina, ve que los rusos se llevan unos cañones capturados y manda una nota a la caballería: que avancen rápido, sigan al enemigo e impidan que se lleven los cañones.
Desde la colina se veía perfectamente de qué cañones hablaba. Desde el valle, no.
Lucan, el jefe de la caballería, solo ve un valle con artillería rusa al fondo y en las dos laderas. Pregunta a qué cañones. Dicen que el capitán Nolan, el que trajo la nota, hizo un gesto vago hacia el valle (dicen, porque murió al minuto de empezar la carga y ya nadie pudo preguntarle). Lucan se lo pasa a Cardigan. Cardigan lo ve tan claro como todos: eso es un suicidio. Lo dice en voz alta. Y carga igual.
Unos 670 jinetes, kilómetro y pico valle abajo, de frente contra los cañones. En veinte minutos: unos 110 muertos, unos 130 heridos, unos 60 prisioneros y más de 300 caballos.
Un general francés que lo estaba viendo desde una loma, Bosquet, lo resumió con la frase que todo el mundo cita:
Pierre Bosquet, Balaclava, 1854
C’est magnifique, mais ce n’est pas la guerre. C’est de la folie.
La segunda línea casi nadie la cita. Es la buena.
Lo interesante no es la carnicería, es el mecanismo: nadie calló por miedo ni por coacción. Callaron por jerarquía, por inercia y por ese “no me toca a mí” que sigue funcionando igual de bien en las reuniones de los lunes. Es el caso de manual de On the Psychology of Military Incompetence, el libro de Norman F. Dixon, y es la batalla que no me salía en La batalla que todos ven mal y nadie discute.
Tennyson leyó la crónica en el Times y publicó el poema seis semanas después, el 9 de diciembre de 1854. De ahí salen los tres versos que se quedaron para siempre: Theirs but to do and die.
Ojo, que él no lo escribió como crítica. Es un homenaje, un “qué valientes”. La lectura de “qué desastre de cadena de mando” se la hemos ido poniendo nosotros después. Las dos caben.
Qué malo es el ego.
Iron Maiden le puso heavy metal: The Trooper.