Le cortaron los dos antebrazos con un hacha y la tiraron por un barranco. Llegó viva al hospital.

En serio.

29 de septiembre de 1978, California. Mary Vincent tenía 15 años y hacía autostop hacia casa de su abuelo. El hombre que la recogió la dejó inconsciente a martillazos, la violó, la mutiló y la lanzó por un terraplén de unos nueve metros junto a la Interestatal 5, en Del Puerto Canyon.

Lo que hizo ella, desnuda, desangrándose y sin manos con las que taparse las heridas: metió los muñones en el barro. El barro coaguló lo suficiente. Trepó el barranco. Caminó unos seis kilómetros hasta la carretera. Paró a una pareja que pasaba.

Un torniquete de tierra improvisado por una cría de quince años en shock. Eso es lo que se interpuso entre ella y desangrarse en una cuneta.

La otra mitad de la historia es la que da rabia: a Lawrence Singleton le cayeron 14 años, el máximo que permitía la ley californiana de entonces, y el juez dejó dicho en voz alta que si pudiera lo encerraría de por vida. Cumplió ocho. Salió en 1986. En 1997 mató a puñaladas a Roxanne Hayes, madre de tres hijos.

El escándalo por la condena ridícula sirvió para cambiar la ley en 1987. Sirvió tarde.

https://en.wikipedia.org/wiki/Lawrence_Singleton