Aquí está por lo que le hicieron los tribunales, no por lo que hizo él.

En 1978 recogió a una autoestopista de 15 años, la violó, le cortó los dos antebrazos con un hacha y la tiró por un barranco dando por hecho que se moría allí: Seis kilómetros sin brazos.

Le cayeron 14 años. Era el máximo que permitía la ley californiana de entonces, y el juez lo dijo en la sentencia: si pudiera, cadena perpetua. Cumplió ocho.

Cuando salió en 1986, ningún pueblo de California lo quiso. Fue pasando de sitio en sitio hasta acabar en casa de su padre, en Tampa. El escándalo empujó la reforma de 1987 que subió la pena por torturas a un mínimo de veinticinco años, y la prensa la bautizó con su apellido.

En 1997 mató a puñaladas a Roxanne Hayes, madre de tres hijos. Mary Vincent voló a Florida a declarar en ese juicio. Lo condenaron a muerte en 1998 y murió de cáncer en la cárcel en 2001.

Veintitrés años entre la primera víctima y la segunda, y en medio una ley que llegó justo tarde para Roxanne.

Manda huevos.

https://en.wikipedia.org/wiki/Lawrence_Singleton